Todos sabemos que el descanso es necesario para poder sobrevivir, pero de qué forma puede influir en el rendimiento deportivo?
El sueño es un estado de reposo en el cual ocurren muchos procesos fisiológicos que son de vital importancia en un atleta.
El sueño se divide en dos etapas, REM y No rem (NREM). El sueño REM se caracteriza por ausencia de tensión normal en el músculo (atonía), periodos de movimiento rápidos del ojo, en esta etapa el cerebro está activo y el cuerpo paralizado (periodo en el que se puede soñar). El sueño NREM o sueño profundo, que consta de 4 fases, es el más importante para un deportista, ya que, en la fase III y IV se incrementa la producción de hormonas claves para la restauración de los tejidos, como la tiroxina (que regula los procesos metabólicos), hormona del crecimiento, corticoidales (control de estrés, inflamaciones y reguladoras de otras hormonas) y además estas fases son esenciales para restauración cardiaca y balance electrolítico (fundamental para el buen funcionamiento de los nervios y músculos), ausencia de esta etapa genera somnolencia diurna.
Efectos del buen dormir
– Mejora el estado de ánimo.
– Reduce la fatiga y aumenta el vigor.
– Mejora el tiempo de reacción.
– Descanso y disminución de la tensión de fibras musculares.
– Menor riesgo de lesiones o accidentes por desconcentración.
– Optimiza la función metabólica.
Recomendaciones
– Convierte el descanso en parte de tu entrenamiento y duerme 7 a 8 horas.
– Si no tienes buen dormir nocturno y entrenas en el día o en JET LAG, toma una siesta de 30 minutos.
– Procura tener higiene del sueño; dormitorio oscuro, sin grandes distractores, regula tus horarios (dormir y despertar a la misma hora todos los días)
– No consumas 4 a 5 horas antes de dormir estimulantes del sistema nervioso central si eres sensible a los derivados de la cafeína (té, guaraná, café, mate, etc).
– Consume alimentos livianos antes de dormir.

María José Orozco, Nutricionista Cnut